Descripción
Caras y Caretas ha sido uno de los pilares históricos más importantes para retratar, cuestionar y construir la cultura y la política de los argentinos desde su fundación en 1898. A través del uso pionero de la sátira, las caricaturas y el fotoperiodismo, la revista logró plasmar tanto los grandes hitos institucionales como las costumbres políticas del ciudadano común. El análisis de la política argentina se divide en dos grandes etapas históricas del semanario:
La etapa histórica (1898-1939) Durante sus primeras décadas, la revista fundada por Eustaquio Pellicer se convirtió en una herramienta fundamental para entender los cambios del poder en Argentina.
Introdujo de forma masiva el uso de caricaturas en portada para desmitificar a los presidentes y funcionarios de la época oligárquica y conservadora. Funcionó como un observatorio crítico de la reforma electoral de 1902 y, fundamentalmente, de la histórica Ley Sáenz Peña de 1912, que estableció el sufragio universal masculino, secreto y obligatorio
No solo reflejaba la realidad de las altas esferas políticas, sino que analizaba las estrategias de los votantes en los comicios, cuestionando los límites entre la política institucional y la viveza popular.
El Archivo General de la Nación la destaca como una de las publicaciones nacionales más influyentes por su temprana adopción del fotoperiodismo para documentar eventos sociales y movilizaciones populares.
En su versión moderna en formato digital y papel, y bajo la dirección del historiador Felipe Pigna, la revista mantiene una línea editorial con fuerte foco en la memoria, los derechos humanos y la política nacional
La sección de Política de Caras y Caretas se centra en crónicas, ensayos y entrevistas a los protagonistas de la escena actual argentina. Sus coberturas recientes priorizan la actividad de los sindicatos (como la CGT, las CTA y la UTEP) frente a las reformas laborales, así como las discusiones en el Congreso y las problemáticas de derechos humanos en la región.







