Descripción
No cabe duda de que al concluir la incorporación predominaban las buenas intenciones. Ello no quiere decir que en los tratos de la vida corriente no ocurriesen abusos y desmanes de una y otra parte durante casi doscientos ochentas años, desde 1905 a 1882, la serie de parlamentos realizados en la Araucanía tuvo una línea evolutiva desde la aceptación de estos y un acomodo que beneficio a ambas partes. Fueron paréntesis en medio de la lucha, pero también la consecuencia de la existencia fronteriza, llena de contactos que facilitaron una convivencia.
Todos los combatientes, en todos los tiempos, tarde o temprano llegan a acuerdos, aunque sean efímeros, por la necesidad de salvar aspectos fundamentales de la condición humana. El grado de sinceridad puede ser variable, pero aun cuando se sospeche de las intenciones del rival, es conveniente fijar normas y dejar a salvo algunas medidas útiles y humanitarias. Puede ser que la desconfianza ronde en los tratos y que uno o ambos involucrados busquen sacar ventajas bélicas, burlando la buena disposición del otro. Aun de esa manera vale la pena intentar acuerdos, porque irán señalando caminos y redundarán en experiencias beneficiosas, que a la larga pueden significar formas de acercamiento y de mayor comprensión.





